Paisaje privilegiado.

A 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar, a tan sólo 12 kilómetros del volcán Tungurahua…Escenario único para una jornada exquisita en Quero.
Primeramente visitamos a unas mujeres que gestionan una microempresa de “chips”. Nos comentaron sus necesidades (una freidora, un pelapapas, remodelar los techos…), y cómo les iba el negocio, a quién vendían su producto, cuánto ganaban…Una bolsita de “chips” la vendían a 20 centavos de dólar, y los comerciantes fijaban el precio en 25. El problema es que en estos casos no conocen los costos de producción, por lo tanto no supimos con exactitud cuánto ganaban, pero según ellas mal no les iba…

Nos dirigimos a las zonas más altas de la provincia de Quero para observar de primera mano las consecuencias de la ceniza desprendida por el Tungurahua. La papa no ha resistido a casi 40 centímetros de ceniza y las cosechas se echaron a perder, y lo peor es que ante la lógica posibilidad de que el volcán vuelva a expulsar lava y cenizas, seguir cosechando papa puede ser contraproducente. Sin embargo, la cebolla sí ha resistido de forma heroica a esta ceniza y por lo tanto cabe esperar que los productores se limiten a cultivar cebolla (es el cultivo que vemos en la foto del volcan).
Posteriormente, y tras una sabrosa comida en una cevichería (comiendo pollo sin embargo), asistimos a la reunión de la plataforma de los productores de papa y expusimos (bueno, yo sólo escuchaba y hacía fotos) el proyecto de FAO y del CIP(Centro Internacional de la Papa).
Regresamos a las 19.30 bastante cansados, aunque son siempre tan interesantes y formadores los viajes, para alguien como yo que se marea con las curvas es siempre una odisea. Tras nuestro domingo de ocio en el Cotopaxi me esperan viajes laborales a Riobamba de nuevo el miércoles y Ambato el viernes.Uff…











