Entre dos mundos...

Éramos conscientes de que se trataba de un attrape-nigaud (esta palabra me gusta tanto como a mi padre, no paré de repetirla durante la visita), que en castellano vendría a ser un engaña bobos o engaña turistas. Sin embargo, tras más de dos meses ya en Quito, la visita a la Mitad del Mundo se convertía en obligatoria. El riesgo al visitar este tipo de lugares pensados para y por el turista es creer que se está obrando una gesta descomunal y viviendo un momento espectacular. Si por el contrario se asume como una excursión de un domingo gris o como una excusa formal para salir de casa, se puede valorar en su justa medida a la Mitad del Mundo. Y en ese sentido, nos lo pasamos bien, aprendimos bastante y claro, pudimos hacernos la mítica foto que demuestra que estábamos exactamente en la línea del Ecuador, en la mitad del mundo donde la latitud registra un desconcertante 0° 0‘ 0‘’. (la línea roja separa sutilmente los dos hemisferios…)

Sin embargo, más espectacular que los experimentos inevitables que se han de realizar cuando deambulas por la línea del Ecuador, fue el amago de desmayo que nos ofreció Pauline. Quizás por el ardiente sol, tal vez por oscuros efectos de la línea de separación de hemisferios, o sencillamente porque está muy frágil. El caso es que se desmayó por segunda vez en su vida. La primera, en el mes de junio, también fue en un lugar mítico como el de ayer, pues fue al ir en una guagua demasiado llena al enigmático y tan nuestro pueblo de ah Cullar Vega…
Tras ingerir abundante azúcar y una coca cola, y con mi inestimable ayuda al levantarle las piernas mientras yacía acostada en una cama indígena, pudo recobrar fuerzas y seguir con la visita.
En la Mitad del Mundo (a unos 45 minutos en bus de Quito), pudimos ver estos adorables animalitos que los más fieles al blog reconocerán de inmediato…o no?

Es un cuy, ¿a que vivo y con pelo es sencillamente precioso? Nada que ver con el adefesio en el que se convierte cuando lo afeitan y lo cocinan…Por cierto, y esto es una información importante, el plural de cuy es cuyes, y no cuys, como creí durante estos meses.
A este lugar suelen acudir los quiteños los domingos, pues hay restaurantes (en el menú destacan suculentos platos como el cuy asado o las chugchucaras, plato típico de Latacunga a base de chancho-cerdo- que por desgracia aún no he probado…), espectáculos de baile y me parece que una piscina.
Como anécdota comentar que existen dos mitades del mundo, la oficial que fue descubierta hace algunos años a través del sistema del GPS, y la que determinaron en el siglo XVIII unos científicos franceses que se equivocaron en unos doscientos metros.
De los experimentos que realizamos para darnos cuenta de lo que significaba estar en la mitad del mundo, me quedo con el del agua. Los que estén actualmente en el Hemisferio Norte, llenen un lavadero de agua y al quitar el tapón podrán observar que el agua se vacía girando en el sentido de las agujas del reloj. Mis contactos del Hemisferio Sur, pueden realizar la misma operación viendo cómo se vacía en el sentido inverso de las agujas del reloj. Y nosotros ayer, en plena línea del Ecuador, vimos cómo el agua sencillamente no giraba, caía completamente vertical. Ruego que los científicos que lean esto no se sientan ofendidos por la explicación tan banal que he realizado de un hecho seguramente a su vez vulgar. Pero en fin, algo hay que contar de nuestra visita.
Sin más me despido porque me he dado cuenta (y cierta suegra me lo ha gentilmente recordado) que cada vez escribo más, y entiendo que recuperar mi brevedad de antaño puede contribuir a dinamizar aún más este blog de por sí ya muy dinámico…


















