Indignante.
Aún no había concluido totalmente el escrutinio electoral en Ecuador cuando la abismal diferencia de votos dejaba ya ayer claro que el populismo de izquierdas de Rafael Correa se había impuesto rotundamente a la opción conservadora del candidato Álvaro Noboa. Ecuador es un país muy polarizado, en el que desde hace muchos años cunde, como en tantos otros de la región, la desazón y percepción del fracaso del Estado y la pérdida del tren de la modernidad que en otras partes del mundo ha traído mejoras espectaculares, también para la población pobre.
Correa ya se ha proclamado vencedor siguiendo un nuevo hábito preocupante de los candidatos de no esperar a los juicios y dictámenes de instituciones y ante todo de las juntas electorales. Y el candidato perdedor, también afecto a la misma nociva moda, ha anunciado que reclama el recuento de todos y cada uno de los votos. Un mayor respeto a las instituciones por parte de todos evitaría muchos problemas tanto a los Gobiernos emergentes como a su oposición y lógica alternativa.
Rechaza Correa que sea o vaya a ser una franquicia política ecuatoriana del líder cubano Fidel Castro o del presidente venezolano Hugo Chávez, como muchos temen en el continente y fuera de allí. Es evidente que este último ha demostrado tener simpatías y mucha disposición de ayuda política y material a una opción que le es amable y hoy ya ganadora. Después de Bolivia y Nicaragua, Chávez, a las puertas de su propia elección, sin duda considerará que ha ampliado su patio de influencias.
El derrotado Noboa es un millonario que no ha ofrecido durante la campaña más que invocaciones a Dios, biblias, milagros e invocaciones a las creencias cristianas de una población que bascula entre la ira, la desesperanza y las ansias de emigrar. Ahora debiera entender que el resultado es lo suficientemente contundente como para no enzarzarse en disputas que desestabilicen aún más al país. Ecuador no necesita aventuras ni demagogia del vencedor Correa ni del perdedor Noboa y sí mucho sosiego, sentido común y un apoyo general a la convivencia y el mayor respeto a la democracia, para generar confianza, estabilidad y a la postre un futuro mejor para los ecuatorianos.
Editorial de El País,
extraído de www.elpais.com de 28/11/2006
1- Fíjense en el primer párrafo, opone el "populismo de izquierdas de Rafael Correa" a "la opción conservadora de Noboa". ¿Pero alguien sabe qué es el populismo? ¿Pero no será populismo que un oligarca bananero, la mayor fortuna del Ecuador, se erija como vocero de los pobres? ¿No será normal que un candidato de izquierdas y que apuesta por el cambio social se vuelque con las poblaciones desprotegidas? ¿Es un trato igualitario el tratar de "populista" la propuesta de uno y de "opción" la otra?
2-El autor del artículo denuncia la precipitación de Correa al cantar victoria sin esperar los resultados...Pero me quieren decir entonces el significado de este fragmento de su propia frase "la abismal diferencia de votos dejaba ya ayer claro que el populismo de izquierdas de Rafael Correa se había impuesto rotundamente a la opción conservadora del candidato Álvaro Noboa". Es decir, que queda clara la victoria para usted el autor de este panfletillo de tres al cuarto, pero sólo para usted, sin duda mente iluminada...
3- De este párrafo destaco dos cosas: Primeramente, si bien es cierto que muchos temen el resurgir de la izquierda en América Latina (BBVA, Repsol YPF, PRISA...) créame que muchos somos los que soñamos con el cambio social de este continente tras años de desidia y sumisión a un neoliberalismo exacerbado. En segundo lugar, y partiendo de su insulso y ridículo planteamiento, ¿podría haber afirmado alguien que el Estado español fue una franquicia para Gran Bretaña o Estados Unidos por las amistades del Señor Aznar? ¿Podría decirse lo mismo actualmente respecto a Francia o incluso a Marruecos? ¿Es por lo tanto el Estado español una franquicia de Francia? ¿Asumen esto los habituales lectores de su periódico?
4-Tras prácticamente tres siglos de colonos en este país, ¿se atreve usted a decidir lo que necesita el Ecuador? ¿Hasta cuándo? Entiende usted que ante un contexto de pobreza extrema, de inseguridad alimentaria, de paro, de emigración masiva...lo que necesita el país es...¿estabilidad? ¿Seguir como ahora dice usted Señor Periodista? ¿Seguir como siempre, sin cambiar nada? ¿No se da cuenta que el Ecuador ha votado en masa precisamente por el anhelo de vivir una aventura propia que le saque de su situación actual?
Si esto es ser un periódico objetivo y de calidad, créanme que mi propio padre, en un recóndito y añorado rincón de Gran Canaria puede llegar a las mismas conclusiones. Y, a pesar de la estima y admiración que a menudo dedico a mi padre, no lo considero objetivo. Y mucho menos periodista.


















