Welcome to Baños
En Riobamba me quedé realmente poco tiempo. Y es que llegué al Hotel Glamour a las doce de la noche.
Al día siguiente temprano nos dirigíamos a Baños. Para ello cogimos un taxi hasta la terminal de autobuses. A diferencia del habitual dolarito, el taxista exigía 1.25$. De poco me sirvió intentar negociar, el tipo no se bajaba del carro. Al fin y al cabo, 25 centavos es bien poco y decidimos solicitar sus servicios.
Fue una carrera agitada, porque el man manejaba el carro de forma algo violenta y agresiva. Hasta que de repente, se paró. Salió del carro y nos invitó a hacer lo mismo. En un castellano inconmprensible me dijo no sé qué de las ruedas, y que nos dejaba ahí, a dos cuadras de la terminal. Yo, bastante asombrado, recogí el dinero de mi bolsillo para pagar al tipo, algo menos dado que no había cumplido con el trato. Pero fui demasiado lento, el taxista ya se había ido...sin cobrar! Especulen lo que crean oportuno, yo sigo sin entender qué sucedió realmente.
La terminal era verdaderamente un caos.Autobuses por todos lados, indígenas desesperados por pillar asiento en los buses...
Tras una hora de espera, salimos en dirección Baños, a una hora y media de Riobamba y especialmente conocida como la ciudad de las termas y los baños. Ah,ypor supuesto por la ceniza que desprende el Tungurahua...
Al ser periodo de feriado por carnaval, la ciudad estaba abarrotada de gente. La tranquilidad que habitualmente reina en Baños brillaba por su ausencia. Nos costó encontrar un hotel para hjospedarnos, pues nadie quería darnos una habitación para una sóla noche. Además, en feriado los hoteles duplican sus tarifas, es algo permitido por el Ministerio de Turismo ecuatoriano...
Al final acabamos en un proyecto de hotel, que de momento sólo cuenta con una habitaciópn terminada. Era como estar en una gran casa en construcción. Diez dólares por persona, la habitación muy chévere y a visitar Baños.
Esa misma tarde de sábado cogimos una chiva (buses de los que habé durante las fiestas de Quito, sin techo en la piso de arriba) para realizar la ruta de las cascadas.
En la actualoidad la policía prohíbe sentarse en la parte superior de estas chivas turísticas.
Pero claro, a los ecuatorianos eso les da igual, tanto a los turistas nacionales como al dueño de la chiva. El caso es que el marrón se lo llevaba el chófer y el guía, que no cesaban de exigir al personal que se bajasen. Evidentemente nos topamos con un poli que no nos dejaba seguir...total una hora y media perdida.
Tras solucionar el asunto un empleado de la empresa de la chiva, seguimos nuestra ruta con paisajes impresionantes, una tarabita y el pailón del Diablo, una cascada impresionante que culminó nuestra actividad vespertina.
Haremos en cierto modo omisión a la absurda caída que sufrí en un pequeño torrente, que no vino tan mal dado el calor que hacía...
No, no nos bañamos en las aguas termales de Baños porque aquello parecía la piscina municipal de un pueblo en el mes de agosto. No había sitio ni para una hormiga, y por lo tanto cogimos la guagua para llegar a Puyo, las puertas de la Amazonía. Luego sigo.
Al día siguiente temprano nos dirigíamos a Baños. Para ello cogimos un taxi hasta la terminal de autobuses. A diferencia del habitual dolarito, el taxista exigía 1.25$. De poco me sirvió intentar negociar, el tipo no se bajaba del carro. Al fin y al cabo, 25 centavos es bien poco y decidimos solicitar sus servicios.
Fue una carrera agitada, porque el man manejaba el carro de forma algo violenta y agresiva. Hasta que de repente, se paró. Salió del carro y nos invitó a hacer lo mismo. En un castellano inconmprensible me dijo no sé qué de las ruedas, y que nos dejaba ahí, a dos cuadras de la terminal. Yo, bastante asombrado, recogí el dinero de mi bolsillo para pagar al tipo, algo menos dado que no había cumplido con el trato. Pero fui demasiado lento, el taxista ya se había ido...sin cobrar! Especulen lo que crean oportuno, yo sigo sin entender qué sucedió realmente.
La terminal era verdaderamente un caos.Autobuses por todos lados, indígenas desesperados por pillar asiento en los buses...
Tras una hora de espera, salimos en dirección Baños, a una hora y media de Riobamba y especialmente conocida como la ciudad de las termas y los baños. Ah,ypor supuesto por la ceniza que desprende el Tungurahua...
Al final acabamos en un proyecto de hotel, que de momento sólo cuenta con una habitaciópn terminada. Era como estar en una gran casa en construcción. Diez dólares por persona, la habitación muy chévere y a visitar Baños.
Esa misma tarde de sábado cogimos una chiva (buses de los que habé durante las fiestas de Quito, sin techo en la piso de arriba) para realizar la ruta de las cascadas.
En la actualoidad la policía prohíbe sentarse en la parte superior de estas chivas turísticas.
Pero claro, a los ecuatorianos eso les da igual, tanto a los turistas nacionales como al dueño de la chiva. El caso es que el marrón se lo llevaba el chófer y el guía, que no cesaban de exigir al personal que se bajasen. Evidentemente nos topamos con un poli que no nos dejaba seguir...total una hora y media perdida.
Tras solucionar el asunto un empleado de la empresa de la chiva, seguimos nuestra ruta con paisajes impresionantes, una tarabita y el pailón del Diablo, una cascada impresionante que culminó nuestra actividad vespertina.
No, no nos bañamos en las aguas termales de Baños porque aquello parecía la piscina municipal de un pueblo en el mes de agosto. No había sitio ni para una hormiga, y por lo tanto cogimos la guagua para llegar a Puyo, las puertas de la Amazonía. Luego sigo.








