sábado, mayo 26, 2007

Nos vamos a Saint Louis

Llegó el momento de abandonar momentáneamente Dakar para empezar a conocer el resto del país. En unas cuantas horas nos vamos con la tropa española (y cuando digo tropa es tropa, no menos de quince personas) a la ciudad de Saint Louis. Aparte de la estética que se le presupone a esta ciudad (hay meridiana unanimidad en las guías), el interés real de esta escapada es porque se celebra el festival de jazz de la ciudad, al parecer el más prestigioso del África del Oeste. Ciertamente a mí lo del jazz ni fu ni fa, pero más que todo quiero ver el ambiente que habrá, y cómo vive el senegalés este tipo de acontecimientos.
Fin de semana que por ser el lunes festivo adquiere por lo tanto una especial relevancia.
Os dejo con unas fotos del día del patrimonio nacional. Fue realmente bonito y divertido ver estos bailes con sus correspondientes tambores. El problema es que ese día era viernes, y no vean lo difícil que resultó trabajar con este ritmo que invitaba a salir fuera y menear el cuerpecillo…


Pues ahí os dejo, nos vamos con un sept places (taxi brousse) para un viajecito de cuatro horas y media…si todo sale bien.

lunes, mayo 14, 2007

De cortes y Deportes.

Hoy escribo desde la oficina. Recién terminamos la reunión semanal que la Coordinadora ha decidido implementar para que el equipo técnico esté al corriente de las tareas realizadas y por realizar por la Oficina Técnica de Cooperación. Es una iniciativa que ha sido muy bien recibida por los que llevan más tiempo acá, y a mí me encanta porque siempre fue algo que eché en falta en FAO Ecuador. He de decir que la Coordinadora (mi jefa) sólo lleva tres semanas más que yo en Dakar, por lo que realmente también es una recién llegada acá. Creo que es algo muy positivo, porque así las ilusiones y las ganas de trabajar están intactas.
Porque trabajar aquí es complicado. Por un lado está el calor que ha estado haciendo estos días, que no es más que un aviso de lo que se nos vendrá encima en los meses de verano. Y por otro, los cortes de luz. El viernes pasado nos tiramos cuatro horas sin teléfono, fax, Internet, aire acondicionado ni ordenadores. Demasiado. Y hoy más de lo mismo, y ahora escribo gracias a la autonomía de este ordenador que funciona bastantes horas sin estar conectado a la corriente.
Y los cortes de la Oficina también se dan en casa. Y a mis vecinas las cabras, no les hace ni puñetera gracia.

Al parecer hay que tomárselo con resignación, el problema está en que TODO Dakar pone en marcha sus ventiladores en cuanto surge la primera sensación de calor. Y claro, el sistema no aguanta. Y ni os hablo de los cortes de agua...
Ya voy configurando poco a poco un calendario de actividades para una nueva vida que amenaza con grandes cambios. Para empezar, me he apuntado a un gimnasio, tras varios años renegando por activa y por pasiva de ellos. Y es que con una rodilla maltrecha y una tripa ambiciosa no se puede vivir al margen de la vorágine de los gimnasios. Apuntarme ya es todo un hito, está por ver cuándo iré por segunda vez.
Ya que estamos en plan de confesiones deportivas, he decir que este fin de semana he ido dos veces a hacer footing. Pero no cualquier tipo de footing. Soy acérrimo defensor del integrista, del footing del sábado a las ocho de la mañana. Durante media hora, sí, pero footing de todas formas.
Y en un plano más cultural empiezo esta semana, a lo peor la próxima, mis clases de Wollof. Se presupone que Senegal es un país francófono, pero más allá de la Administración, nadie lo habla. La gente entre sí habla su lengua, y al ser el Wollof la mayoritaria pues ahí voy, a ver si no es tan complicado como el Quechua…
El no haber hablado hasta ahora de las elecciones francesas no significa que no las hayamos seguido con atención mediante el ordenador. Pero el resultado es tan desolador que prefiero, como rezaba Andrelo, que “pasemos a otro tema, no quiero hablar de eso”

Y del Barça, ni me hablen...